martes, 29 de diciembre de 2009

Navidad


Y de nuevo los cuervos sobrevolaron Midgard, y vieron, que allí abajo, estaban celebrando una fiesta…


-Debe de ser el Solsticio hermano, el paso del Invierno, cuando los días empiezan de nuevo a ser más largos, - Huninn miró a Muninn, buscando respuesta-; lo celebran de manera extraña, pero aún así, bueno es que lo celebren.

Muninn asintió, como solía, más tras un breve silencio, graznó. -No es el Solsticio, creo que celebran el nacimiento de un hombre, un hombre bueno, por lo que he oído, claro que, -y torció el pico en un gesto divertido-, a saber cuando nació ese hombre… Pienso que lo que han hecho es imaginar que nació en estas fechas para poder seguir celebrando lo que se ha celebrado siempre desde el principio de los tiempos.

Huninn alzó el vuelo y bajo en picado para ver mejor todo aquello.

Vio a una familia reunida, comiendo en torno a una mesa, había tanta comida allí que con ella podría haberse alimentado casi un ejército. Bebían y reían, hipócritas, pues la mayoría de los allí reunidos, no se podían ni ver. Negó con la cabeza.

Volo luego hacia un lugar donde otras personas daban absurdos grititos cada vez que una de ellas abría algo, no sabía bien que era, pero tampoco le gusto.

Vio también a otros, que igualmente sentados frente a una mesa comían de forma frugal, sus caras estaban tristes, pues en éste hogar, no había nada que abrir, bueno, si, el jefe de familia parecía haber estado abriendo algo, pequeño y alargado, y por la expresión de su rostro, no le gustaba lo que veía allí, -facturas-, repetía de vez en cuando.

Regreso entonces Huninn junto a Muninn y sacudiendo las alas, graznó. -Era mejor cuando todos celebraban con todos, cuando el mejor regalo, era una sonrisa o un sincero apretón de manos, seguido de los mejores deseos de unos para con otros.

Muninn asintió. Como solía.

sábado, 19 de diciembre de 2009

O Fortuna



O Fortuna,
como la Luna
cambiante,
siempre creciendo
y decreciendo;
detestable vida
primero oprimes
y luego alivias
a tu antojo;
pobreza
y poder
derrites como el hielo.

Destino monstruoso
y vacio,
tu rueda da vueltas,
perverso,
vano es el bienestar
y siempre se disuelve en nada,
sombrío
y velado
me mortificas a mi también;
ahora por el juego
traigo mi espalda desnuda
para tu villanía.

El Destino está contra mi
en la salud
y la virtud,
empujado
y lastrado,
siempre esclavizado.
A esta hora
sin demora
toca las cuerdas vibrantes;
puesto que el Destino
derrota al más fuerte,
llorad todos conmigo!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cambio climático



Huginn dio un nuevo impulso a sus alas para ponerse al lado de Muninn.
-Hermano, -le dijo a éste-, ¿crees que lo que hemos visto servirá para algo?.
-No lo se, -grazno Muninn-, pero el Tuerto debe saberlo.
Huginn asintió, volvió a sacudir la alas y ésta vez, adelantó por poco a su compañero…
-Creo que él ya lo sabe, ¿acaso no ve, día tras día, como los humanos degradan lo que deberían cuidar?, -dijo, ladeando un poco la cabeza para ver como ahora era Muninn quien asentía-.
-Deberían, -sentencio éste-, con palabras poco pueden hacer, sólo con hechos podría conseguirse algo. Aún están a tiempo.
Dicho esto, ambos cuervos descendieron majestuosos hasta posarse en una piedra frente a aquel que los espera; suavemente, dejaron el pliego que Huginn portaba aferrado a una de sus garras. Odín lo tomo y empezó a leerlo con avidez, moviendo negativamente la cabeza cada vez que leía algo que consideraba inútil y señalando con el dedo, aquello que le parecía bueno.
-Son unos necios, -sentenció-, no han aprendido nada. Muchas palabras para pocos resultados. Podría conseguirse, lo se, si los hombres pensaran por un momento y se avergonzasen de lo que han hecho en Midgard. Aún están a tiempo, -dijo también el dios-.
Tras esto, señalo el horizonte e insto a los cuervos a que volasen en busca de más noticias.