martes, 9 de marzo de 2010

Cambio de título!



Anoche nos reunimos en Tyrhavn, bueno, nos reunimos sólo cinco, pero la idea es buena.

Echamos unas buenas risas, que falta nos hacen a todos en éstos tiempos que corren; prueba de ello es el título de ésta entrada. (He tenido que cambiarlo, porque la gente veía:
Torrente squirting y Brutal Varangian Gang Bang!, y venían cómo moscas :/)

Me gusta formar parte de Tyrhavn, es bueno tener un lugar en el que sentirse en casa.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Encantada Señor Justo

Me hubiese encantado haber podido llegar a conocerle en persona, por desgracia, no ha podido ser. El señor Justo, padre del hombre que adoro, se murió anoche, sin avisar, bueno si, pero lo hizo con elegancia, discretamente, como se, por lo que me ha contado su hijo, que discurrió toda su vida; fue como si se quedase dormido y ya no despertase más.

Me hubiese gustado conocerle, que me contase historias y que hubiese sabido cosas que se fué sin saber, me hubiese gustado darle un beso y regalarle la mejor de mis sonrisas, decirle cuanto y de que manera quiero a su hijo, hablarle de quien soy. Conocerle.

Descanse en paz Señor Justo, a pesar de no haber tenido la dicha de conocerle, siempre tendrá un lugar en mi corazón, porque no olvido, que gracias a usted, por haberle dado la vida, mi amor, está ahora conmigo.

martes, 2 de marzo de 2010

Para la psicóloga argentina o la idiota de turno


Esto que voy a escribir quizá no le importe a nadie, pero a mí si me importa, así que, como el blog es mío y es a mí a quien debe importarle lo escrito en él, aquí va. Lo escribo en un día malo, un día en el que las cosas, como ya viene siendo habitual últimamente, se tuercen; ésta tarde, Nacho ha tenido que salir pitando para Madrid porque su padre se está muriendo. Me siento fatal por no haber podido acompañarle, hay motivos impepinables para ello, vale, pero aún así no puedo evitar sentirme mal por no estar a su lado, más en momentos como éste en que un abrazo, cogerle la mano, sería tan importante.

Llevo unos días pensando, mejor dicho unos meses, en la poca vergüenza que tienen algunas personas, quizá más que falta de vergüenza, simple estupidez, pues evidencia con sus actos que es estúpida, lo que hace que la chica, compañera del que fue en su día mi cuñado, se ‘apropie’ del modo en que lo ha hecho de cosas que no son suyas, me explico. Cuando me fui de mi antigua casa, procuré llevarme todo aquello que era mío, lo que para mí era importante, pero error, deje allí unas cosas que consideré estaban bien allí, pues a fin de cuentas, eran cosas de cuando el hijo que tenemos en común, Vlad, era un bebé. Deje esas cosas allí, porque considere que esa, también era su casa y que su padre, David, no se desharía de ellas para dárselas a la susodicha, y mucho menos sin consultarme antes, cuando ésta, a bombo y platillo, anuncio estar embarazada. También debo decir, que no me las lleve entonces porque, estando yo embarazada, me parecía del mal agüero tener esas cosas, no al menos hasta que no naciese mi hija, porque era anticipar acontecimientos. Perdí a mi niña y me sumí en la más profunda de las tristezas.

Cuando le dio todas las cosas, cuna incluida, y que conste que la cuna es lo de menos, porque considero que, ya que yo he tenido la desgracia de no poderla usar con Jimena, la niña que tuve que perder estando ya de cinco meses, no me parece mal que lo use la susodicha para su bebé, cuando éste nazca, si nace, claro, porque la vida me enseña que no se puede dar nada por hecho hasta que no ocurre. Bueno, cuando le dio todas esas cosas que yo tenía guardadas y que, seguramente de haber nacido Jimena me hubiese traído, me sentó como si me hubiesen dado una patada en el mismísimo, ¿porqué?, pues porque eran mías y nadie tenía derecho a regalarlas, al menos como digo, no sin mi permiso. Evidentemente, el tacto en éste caso brilla por su ausencia, más si tenemos en cuenta mi estado anímico tras la pérdida de mi bebé.

Pero lo peor no fue solo eso, que como digo me dolió, sino el hecho de que, y de nuevo la llamo la susodicha por no llamarla de otro modo que podría herir sensibilidades del ‘regalador’ si es que le diera, -lo dudo-, por leer esto, cuando mediante quien se lo había dado sin haberme preguntado, le reclame que me devolviese inmediatamente, -al menos!-, la primera ropita que le había puesto a Vladi cuando salí con él en brazos del hospital, la muy…psicóloga, se limito a eso, a dejar que David buscase el trajecito y nada más, cuando por decencia, debería haber cogido esas cosas y dicho que fuesen enviadas de vuelta a su verdadera dueña, o sea, yo.

No le deseo mal alguno, espero que ella no tenga la desgracia que yo tuve al tener que perder a mi niña, eso si, arrieritos somos señora mía.

Solo puedo decir, que me alegro de haber partido peras con ella y con los demás también, porque evidentemente, no están a mi nivel, al menos en lo que se refiere a educación, tacto, y, sobre todo, respeto hacia los demás.
No es mala persona, es simple y llanamente imbécil.

No habrá servido para nada, ahora, a gusto, -en éste día como digo jodido, aunque sea por otras cosas evidentemente más serias y mucho más tristes-, me he quedado un rato.