jueves, 10 de junio de 2010

Hoy he visto


Hoy he visto un perro abandonado cuando caminaba junto a Uzer, lo que solemos caminar cada día por la playa. Era un perro muy bonito, tipo pastor alemán, con un collar viejo y medio arrancado colgando del cuello, también con una cuerda corta y deshilachada; estaba acostado junto a la carretera, en un lugar peligroso pues lo coches pasan sin pensar que allí, en un hueco, puede haber un perro. El animal me ha mirado con una expresión de infinita tristeza, nos miraba a ambos, a mí y a Uzer, a mí, sin duda pidiéndome compasión... ‘si tienes uno, puedes tenernos a los dos, soy un buen perro’. A Uzer, le observaba, también con tristeza, pensando quizá, porque unos son tan afortunados y otros tan poco.

Se ha levantado y ha cruzado la calle, cojeaba un poco de una de las patas delanteras, se ha detenido sobre un charco; había una gente frente a una casa, hablando, también les ha mirado a ellos, yo también les he mirado, esperando que alguno dijese...’Roco, -por decir un nombre-, ven aquí’. Pero no, nadie le ha llamado, le han ignorado, también yo he pasado de largo, y cuando he vuelto a pasar por el mismo sitio, ya de regreso a casa, le he vuelto a ver, asomado a la verja de una casa, esperando que alguien le dijese ‘ven’.

Ahora, cuando ya es muy tarde y escribo esto, me acuerdo de ese pobre perro, solo, sin comida, corriendo peligro de ser atropellado por un coche y poniendo en peligro a los del coche, pero lo peor de todo, no me cabe duda, es que nadie le acaricia, nadie le dice 'ven', nadie le quiere.

Me siento mal, me hubiese gustado poder cogerle de esa cuerda que colgaba de su cuello, poder llegar con él a casa, llevarle al veterinario, que le mirase esa pata, que le pusieran guapo y que le administrasen las vacunas que sin duda no tiene, y una vez hecho eso, traerle a casa y decirle...’éste es tu nuevo hogar, nunca más estarás solo, porque me has mirado y yo te he mirado a ti, y porque en esa mirada ambos hemos entendido algo’. Pero no lo he hecho, porque no tengo dinero como para hacerlo, porque no puedo mantener a dos perros, porque tengo que cerrar los ojos y seguir caminando, intentando olvidar su mirada, pero no puedo. Por eso escribo, porque no puedo.

Sólo deseo, y lo deseo de corazón, que ese perro encuentre a alguien que le quiera y le cuide antes de que sea demasiado tarde y que quien le abandonó, se encuentre un día con la misma desesperación, con la misma tristeza en los ojos que la tristeza que he visto hoy en los ojos de ese perro.

Es una utopía, lo uno como lo otro, pero es mi deseo para hoy y también será mi deseo de mañana y de todos los días en que la gente siga pensando que se puede abandonar a un perro como se abandona una cosa.