sábado, 15 de diciembre de 2012

sábado, 17 de noviembre de 2012

miércoles, 31 de octubre de 2012

Samaín

En éste día, la Rueda torna a girar; durante la noche, las Puertas que separan el Mundo de los vivos del de los muertos se abrirán y los que se fueron, estarán más cerca de los que aquí moramos. Honrémosles con alegría celebrando todos y cada uno de los días que nos separan para ir a su encuentro.
Escuchad el aullido de los lobos, danzad junto al fuego, comed, bebed, amad, vivid. Es Samaín!

jueves, 30 de agosto de 2012

3A


Tres años sin ti, ni un día sin recordarte.

lunes, 23 de julio de 2012

viernes, 6 de julio de 2012

Por todo

Por todo lo bueno que me diste papa, siempre estás en mi memoria. Te quiero!



miércoles, 27 de junio de 2012

Feliz

Te tengo a ti, tengo a Vladi y a María, tengo a Uzer, a Dante, Roland y Jake. No necesito nada más para ser absolutamente feliz!.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Fans

Tengo millones de fans, lo se. Es normal.

Soy guapa, inteligente, divertida, maravillosa... ¡La mejor!, de eso no hay ninguna duda, y es lógico que millones de personas quieran parecerse a mi o saber lo que hago, opino o digo, y es por ello, que entiendo a esas personas; tengo incondicionales, ellas saben quien son, que todos los días visitan mi blog con la esperanza de encontrar eso que ellas nunca tendran.

A esas personas, gracias!

*Ironía es mi segundo nombre, (y por desgracia ya no tengo abuelas)*

miércoles, 2 de mayo de 2012

Walpurgis

Realizad los antiguos pactos, celebrad vuestros ritos. Estamos en Walpurgis, es tiempo de Lobos...



lunes, 23 de abril de 2012

San Jorge

El día de San Jorge, siempre ha sido una de mis fiestas preferidas; se celebra el amor cortés, y también el día del Libro.
En Catalunya, es tradición regalar una rosa a la enamorada como muestra de amor, ella a su vez, ha de regalar un libro a su amado. Éste día, todos los pueblos y ciudades se llenan de puestos de rosas y libros, y es un verdadero placer para los sentidos pasear tranquilamente entre ellos llenadose de la alegría que contagia la recien estrenada Primavera en un estallido de color y cultura.

lunes, 16 de abril de 2012

Hermosa Primavera




Me encanta ver el despertar de las flores, el olor del campo con los nuevos brotes y aquí, donde vivo ahora, el embriagador aroma del azahar.

lunes, 16 de enero de 2012

Andad de día que la noche es mía


Mi familia creía en Dios, a su manera.

Hasta donde tengo conocimiento, pues más allá de mis tatarabuelos no me alcanza la memoria, nadie de mi familia ha sido creyente, al menos creyente católico. Todos fueron y hemos sido bautizados, en esos tiempos, negarse a ello hubiese sido tomado como un acto de herejía, evidentemente con serias consecuencias.

Mis tatarabuelos paternos, astures generación tras generación, creían en seres como el Renubeiro o Nuberu, aquel que trae las tormentas; no hacerle caso era peligroso, sobre todo si tenías que subir con las vacas a la braña o si estabas segando la hierba, arriesgándote a que te alcanzase alguno de sus rayos...
Creían en las Xanas, esas ninfas del agua que, si sorprendes a alguna peinándose sus dorados cabellos al borde del río, laguna o lago, podía bien concederte un deseo, bien arrastrarte con ella hasta el fondo...
Creían en los Trasgos y Sumicius, esos seres pequeños que habitan en algunas casas y que pueden volverte loco cambiando las cosas de sitio o bien, echarte una mano en las labores cotidianas sin que tu te llegases a dar cuenta...
Creían en el Cuelebre, y por eso eran prudentes a la hora de internarse en cuevas y simas...
Creían en el Busgosu, Señor de los bosques, aquel que se debe evitar cuando se sale en busca de leña o caza, dejando si de caza se trata, un tributo para que no se ofenda por entrar en sus posesiones...
Creían en la Guaxa, malvada mujer que quita la energía vital a los niños pequeños...
Creían en la Güestia, procesión de espíritus que al igual que la Santa Compaña gallega, anuncia la muerte y arrastra con ella a todo aquel que contemplándola, no baje la mirada o se proteja dentro de un círculo...
Creían en la Curuxa, que no es si no un búho, pero si ronda la casa de un enfermo, éste morirá sin remedio...
Y creían en el Lloberu, aquel que camina entre lobos, que es su hermano y que gobierna la manada de éstos, evitando que se coman a las personas y masacren el ganado...


Recuerdo como venían a buscar a mi abuela paterna cuando se había perdido un animal, y como ella, cerrando los ojos y dibujando signos invisibles en el aire, acertaba siempre donde podían encontrar al perdido, recuerdo también, como les curaba el 'mal del filo', recitando unas letanías sobre el 'filado'; mi abuela era Tempestaria, meses antes de morir me lo contó.

Mi abuela me había contado y enseñado muchas cosas, y lo hizo bien.

Mi tatarabuelo nos relataba, cómo al regresar a casa, después de una jornada en las brañas, habiendo pasado por el chigre, escuchaba en el bosque, el relinchar de un caballo, cuyo jinete no era otro que el mismísimo Diañu, que al cabalgar dejaba tras de si una estela de ascuas encendidas; contaba también, como cuando alguien le deseaba algún mal, veía a ese alguien metido en un ataúd bajando rió abajo, sosteniendo una vela en cada una de sus inertes manos...

Por supuesto todos en casa sabíamos que teníamos dos sumicius propios, que vivían con nosotros desde el principio de los tiempos y que son los encargados de mantener viva la llama de la tradición que jamás ha de extinguirse entre los míos.

Por todo ello, es normal que en mi casa la religión, o lo que se entiende por religión, siempre quedase al margen, no es algo que nos importe más allá del interés artístico de las construcciones que albergan los templos o el lugar donde se ubican, siempre o casi, situado sobre un lugar que antaño fue elegido por los míos por tener algún tipo de conexión con la Tierra y los seres invisibles que la habitan.

Mis orígenes maternos, no distan mucho de los paternos; gallegos, generación tras generación, coincidían con los primeros en que la religión católica era algo impuesto, ajeno a su naturaleza. Mis abuelos maternos además, emigraron a Cuba siendo muy jóvenes y pudieron comprobar de primera mano, que todo el ideal católico que reinaba por aquellos tiempos en España no era más que un rescoldo de lo que había la imposición de una creencia distinta a las suyas, algo que sin duda sus antepasados hubieron de sufrir en carnes propias. En Cuba, descubrieron nuevos horizontes religiosos, que si bien no compartían, consolidaron su idea de que cada cual debe creer en lo que de verdad le importe y jamás en lo que te impongan los demás. Pronto regresaron a su país de origen y siguieron viendo que nada había cambiado, la iglesia seguía empeñada en perseguir a aquellos que no pensaban como ellos.

Mis abuelos y tatarabuelos gallegos, creían al igual que los astures en seres intangibles, invisibles para los no iniciados, seres algunas veces bondadosos y otras terribles.

Celebramos Samaín, el día en que la puerta que conecta los dos mundos se abre y los vivos, podemos contactar con los que ya no están, y compartimos con ellos las primeras castañas en el Magosto.

Si por la noche, en el bosque, nos cruzamos con la Santa Compaña, procuramos evitarla, igual que hacían mis abuelos en Asturias si veían la Güestia; por supuesto, jamás nos acercaremos a la Lavandeira, mujer que lava sin éxito las sábanas que manchó de sangre al morir durante el parto.

Y Beltane, en Julio, celebrando la llegada del verano, la absoluta renovación del todo, para poco más tarde, en Agosto, celebrar la fiesta de Lug, en la que, según referían mis abuelos, aún el cura del pueblo, respetando las antiguas costumbres nunca extinguidas a pesar de los esfuerzos del cristianismo por anularlas, daba su responso subido a un Teixo.

Respetamos a los Mouros, seres mágicos que viven bajo tierra y custodian secretos y, a veces, tesoros.

Respetamos y veneramos la Tierra que es la que nos da la vida.

Y por supuesto, no olvidamos que somos hijos de Breogan.


Mis tatarabuelos se lo enseñaron a mis abuelos, mis abuelos, a mis padres, mis padres a mi, yo a mi hijo y los que a mi lado están, es mi herencia, y forman parte de ello. La Rueda, sigue girando. Para todos.


martes, 10 de enero de 2012

Gatunidad


Buenísimo!
Viva la Gatunidad

Firmitas, Utilitas, Venustas




Empezamos el año con un post irrelevante, sólo una reflexión de algo que pretendiendo molestar causa risa, incluso diría más, lástima, y como digo siempre, la lástima es el peor de los sentimientos, el más bajo en mi escala, pues cuando se siente lástima por alguien, es porque lo que haga o diga deja de tener significado, pasa a ser invisible o, como mucho, digno de compasión.

Se suele dar demasiada importancia a la belleza y quien suele hacerlo, no es precisamente quien hace gala de poseerla. El hecho de ser guapo o feo depende de muchos factores, puedes ser una u otra cosa según los ojos que te miren y también y sobre todo, según te sientas tu.

Puedes ser bajito y regordete, carente de tobillos, con el trasero como una plaza de toros, pelo sin gracia, cara cerduna y mirada anodina, y, sin embargo, sentirte guapo, porque hay quien te ve así y acabas pensando 'no estoy tan mal'.

Puedes ser alto y estilizado, con piernas bien torneadas y carnes prietas, pelo sedoso y piel de porcelana, ojos penetrantes, de esos que uno no puede dejar de mirar, y al igual que en el caso anterior, sentirte feo, porque no hay quien te vea guapo...

¿Quien es más guapo de los dos?, sin duda, para los padres de cada cual, el sujeto en cuestión, pero seamos realistas, los cánones de belleza están establecidos, nos guste o no, y suele ser más guapo, o considerado más guapo, es que reúne las características del segundo ejemplo.

Aún así, estoy convencida, de que la verdadera fealdad reside en quien no tiene jamás una palabra amable, y quien se empeña, pese a sus defectos a criticar al resto, sin conocerles, sólo por suposición o circunstancias, aquel que creyendo estar en posesión de la verdad absoluta cree ser centro del mundo, perfecto y sin defectos. Deberían hacer un examen de si mismos antes de opinar, aunque sólo fuese por vergüenza.

Sea como sea, la belleza es siempre relativa, y nunca quien te llama feo, tiene porqué ser guapo, más bien al contrario. La envidia es muy mala y por mucho que se diga, nunca sana.