miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cambio climático



Huginn dio un nuevo impulso a sus alas para ponerse al lado de Muninn.
-Hermano, -le dijo a éste-, ¿crees que lo que hemos visto servirá para algo?.
-No lo se, -grazno Muninn-, pero el Tuerto debe saberlo.
Huginn asintió, volvió a sacudir la alas y ésta vez, adelantó por poco a su compañero…
-Creo que él ya lo sabe, ¿acaso no ve, día tras día, como los humanos degradan lo que deberían cuidar?, -dijo, ladeando un poco la cabeza para ver como ahora era Muninn quien asentía-.
-Deberían, -sentencio éste-, con palabras poco pueden hacer, sólo con hechos podría conseguirse algo. Aún están a tiempo.
Dicho esto, ambos cuervos descendieron majestuosos hasta posarse en una piedra frente a aquel que los espera; suavemente, dejaron el pliego que Huginn portaba aferrado a una de sus garras. Odín lo tomo y empezó a leerlo con avidez, moviendo negativamente la cabeza cada vez que leía algo que consideraba inútil y señalando con el dedo, aquello que le parecía bueno.
-Son unos necios, -sentenció-, no han aprendido nada. Muchas palabras para pocos resultados. Podría conseguirse, lo se, si los hombres pensaran por un momento y se avergonzasen de lo que han hecho en Midgard. Aún están a tiempo, -dijo también el dios-.
Tras esto, señalo el horizonte e insto a los cuervos a que volasen en busca de más noticias.

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