Nómadas por excelencia. Estos hombres, mujeres y niños -que subían durante el verano a las brañas ubicadas en las cimas más altas en busca del mejor pasto para sus reses y en invierno bajaban hasta los prados más cercanos a la costa- fueron creando un mágico e insólito mundo paralelo de creencias, buscando respuestas en lo sobrenatural ante la falta de explicaciones ante determinados fenómenos que vivían y observaban.
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