martes, 31 de octubre de 2017

Samaín 2017

Una vez más la Rueda ha girado, y ésta vez, casi me arrastra con ella y acaba conmigo.

Si reflexiono, pienso que lo que ha hecho pese al dolor atroz que me ha ocasionado, ha sido por y para mi bien; no era justo ni bueno para mi amar a quien nunca lo mereció, ese ser al que he amado más de lo que jamás amaré a nadie, ni siquiera a mi misma.

Me robó la alegría, la confianza, la esperanza, la ilusión, la inocencia...
Esa es mi carga y debo aprender a vivir con ella.

La Rueda, inexorable, giró, y arrastró con ella la basura, me apartó de algo sucio y vacío que yo creí lleno de luz.

La Rueda, gira para todos, a algunos nos preserva y acompaña, a otros, simplemente los condena al olvido, un olvido oscuro y triste, un olvido en el que sus ancestros no los reconocen pues se avergüenzan de ellos, a esos, los condena a la nada.

Mis antepasados están orgullosos y así lo demostrarán ésta noche en que los dos mundos, el de los vivos y el de los muertos se unen. Los de los miserables, llorarán eternamente la deshonra de quien debiendo honrarles, los condena.

Para todos, los míos y los que tu deshonras, habrá una luz ésta noche en mi casa, y brindaré con ellos y tendrán lo que tu no supistes darle a los vivos y negaste a los muertos. Respeto.


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